En tu viaje por Lisboa te encontrarás con un suelo muy particular la ”calçada portuguesa”, que solo se encuentra en países de habla portuguesa.


Este fue empleado por primera vez en Lisboa en el año 1842. El trabajo fue realizado por reclusos y ordenada por el gobernador militar del Castillo de San Jorge, el teniente general Eusebio Pinheiro Furtado. El diseño utilizado en este trazado es un camino simple (en tipo zig-zag) pero inusual para la época.

Después de este, se concedieron nuevos fondos a Eusebio Furtado para que sus hombres pavimentaran toda la zona de la Praça do Rossio y posteriormente se extendió rápidamente por todo el país y sus colonias.


Este suelo lo hacen los calceteiros, un oficio que se aprende en Lisboa en ‘Escola de Calceteiros’, Hoy en día se posee una plantilla de calceteiros reducida respecto a los que hubo en un pasado ya que no hay tantos tramos de Lisboa para pavimentar.

El sistema de unión de las piedras calizas (Diaclasas) junto con la ayuda de un martillo, para hacer pequeños ajustes en las piedras y el uso de plantillas para marcar las zonas de colores diferentes, de manera que los motivos se repiten en secuencia lineal o en las dos dimensiones del plano.